Son Marroig, el lugar de Natalie y Jim

Mallorca es una isla conocida por Jim y Natalie. Tienen amigos aquí, y cada año, desconectan unos días del bullicio de EE.UU para relajarse en nuestro pequeño paraíso.

Cuando decidieron casarse sabían que este sería el punto de encuentro con la familia y amigos. ¡Era el lugar ideal dónde darse el sí quiero! Siempre que vienen, se alojan en el maravilloso hotel La Residencia, situado en pleno corazón de la Serra de Tramuntana, en el pueblo de Deià. Un enclave único, cerca de la preciosa finca de Son Marroig, también en Deià.

El dia se despertó nublado, y aunque iban asomando algunos rayos de sol, no nos libramos de una buena. Natalie se preparaba con algunas amigas y familia en la habitación, y mientras nuestro equipo de decoración estaba trabajando a tope con el montaje, cayó la primera tromba de agua. Por suerte, se despejó, y no tuvimos que recurrir al plan B (siempre hay que tener un plan B! ) ;)

Junto con la diseñadora Sarah Liller, Natalie ideó el vestido.  Trabajó durante todo el proceso con ella, eligiendo el corte, los colores, la seda…hasta el más mínimo detalle para conseguir el vestido de sus sueños! El resultado, una preciosa falda de seda de gasa en color marfil con un delicado corpiño con encajes. La espalda…¡espectacular! Todo ello, con unos preciosos Valentino.

Se encargó de dejarla más guapa la maquilladora  Susie Kennett .

La ceremonia tuvo lugar en el espectacular minarete de Son Marroig. Por más bodas que hacemos ahí, nos sigue pareciendo un lugar excepcional de la isla.

Mientras los novios esperaban a los invitados, aprovechamos para que el objetivo de Francisco Fonteyne capturara imágenes tan bellas como estas. Jim aprovechó ese ratito para darle a la novia su ramo. Un precioso bouquet de rosas y dalias. Ah! Y para pedirle matrimonio otra vez! ;)

Fue una boda muy intima y emotiva. De fondo, mientras los amigos les dedicaban lo mejor como pareja, sonaba una guitarra española a manos de Mariano Miranda.

Después, una mesa imperial, decorada con una gran guirnalda con rosas y detalles en dorado,  les esperaba para una fantástica cena maridaje que les preparó el catering de Marc Fosh. Las sillas, doradas también, daban un toque especial a la noche. Un trio de jazz amenizó la noche con sus temas.

Bien entrada la noche, y con bastante frío, pasaron a la zona de la discoteca, donde les esperaba un saxofonista para entrar en calor. Después, el que hizo sudar, y mucho, a todos los invitados fueron los chicos de Deejays Grup! ;)